Mike Flanagan y Stephen King: cómo un director construyó el canon definitivo de las adaptaciones
En menos de diez años, Mike Flanagan ha adaptado a King con más acierto que ningún otro cineasta de la historia. No es casualidad: Flanagan entiende que las novelas de King no son de terror, sino de pérdida. Y eso cambia todo.

Hay una lista de directores que han intentado adaptar a Stephen King a lo largo de cincuenta años: Brian De Palma, Stanley Kubrick, Tobe Hooper, Frank Darabont, Rob Reiner, Peter Jackson. Algunos dejaron obras maestras. Otros, desastres memorables. Pero ninguno ha construido una relación tan sistemática, tan consciente y tan exitosa con el universo King como Mike Flanagan, el director de Oregon que empezó con películas de terror de bajo presupuesto y que hoy tiene en marcha, simultáneamente, la adaptación de Carrie para Amazon Prime, una versión cinematográfica de La Niebla para Warner Bros. y el desarrollo de La Torre Oscura para Prime Video.
El error que los demás cometieron
La mayoría de las adaptaciones fallidas de King cometen el mismo error: toman sus novelas como si fueran libros de terror y los adaptan como si fueran películas de terror. El resultado suele ser correcto en la superficie —hay monstruos, hay suspenso, hay víctimas— pero vacío en el fondo. Lo que hace que El Resplandor de Kubrick sea perturbador no es el hacha ni el laberinto de setos: es la sensación de que estamos viendo el colapso de un hombre, de un matrimonio, de una familia. Pero Kubrick se interesó más en la frialdad abstracta del horror que en los personajes, y King nunca le perdonó eso.
Flanagan llegó a King con una comprensión diferente: las novelas de King son, en su núcleo, historias sobre el duelo, la pérdida y la imposibilidad de escapar del pasado. El Resplandor es sobre el alcoholismo de un padre. Misery es sobre la adicción. Doctor Sleep es sobre la recuperación. Gerald's Game es sobre el trauma. El terror sobrenatural es el lenguaje, no el mensaje. Y Flanagan habla ese lenguaje con fluidez pero nunca confunde el vehículo con el destino.
Gerald's Game y Doctor Sleep: las dos primeras pruebas
Gerald's Game (2017) fue la primera adaptación de Flanagan para King, y también la que más dudas despertó antes de su estreno: adaptar una novela que transcurre casi completamente en la cabeza de una mujer esposada a una cama parecía un proyecto imposible en formato cinematográfico. Flanagan lo resolvió a través de las alucinaciones de Jessie Burlingame y una dirección de actores que convirtió un ejercicio de cámara única en una de las películas más angustiosas de la plataforma de Netflix. La secuencia final —que King no había escrito, sino que Flanagan añadió como cierre emocional— fue alabada por el propio autor.
Doctor Sleep (2019) era una apuesta aún más arriesgada: la secuela de El Resplandor, en la que Danny Torrance de adulto es un alcohólico que trabaja en un asilo de ancianos y usa sus poderes para acompañar a los moribundos. Flanagan tuvo que hacer equilibrio entre ser fiel al libro de King, respetar la película de Kubrick (que King no considera canónica) y contar su propia historia. Consiguió las tres cosas a la vez, algo que ningún otro director habría intentado. El resultado fue la mejor secuela posible a un material casi imposible.
Por qué King confía en él
Stephen King es famoso por sus opiniones sobre las adaptaciones de su obra: elogió la versión de Darabont de Cadena Perpetua, detestó la de Kubrick de El Resplandor, ignoró con educación la mayoría de las adaptaciones de los años noventa. Con Flanagan, sin embargo, ha expresado públicamente su apoyo en múltiples ocasiones. La razón es probablemente que Flanagan siempre pide permiso antes de cambiar algo, y sus cambios respetan el espíritu aunque traicionen la letra. En La vida de Chuck (2024), la adaptación del cuento de King que Flanagan dirigió y que ganó el premio del jurado en Toronto, la estructura inversa del original se convirtió en el corazón emocional de la película.
Con Carrie, La Niebla y La Torre Oscura en el horizonte, Flanagan está a punto de construir el corpus de adaptaciones King más ambicioso que cualquier cineasta haya intentado. Si consigue llegar a La Torre Oscura —una saga de ocho novelas que durante décadas se consideró inadaptable— y hacerlo bien, el debate sobre el mejor adaptador de King dejará de ser una discusión y se convertirá en un hecho.