Sinopsis
Rabia es una de las novelas más perturbadoras de Stephen King, no por lo que muestra, sino por lo que obliga a pensar. Escrita bajo el seudónimo de Richard Bachman, esta historia corta y brutal se mete en un territorio donde no hay metáforas cómodas ni salidas claras.
Charlie Decker es un adolescente inteligente, inestable y profundamente enojado. Un día, después de un estallido violento en su escuela, toma como rehenes a sus compañeros de clase. Lo que sigue no es un thriller de acción ni un relato de suspenso tradicional, sino algo mucho más inquietante: una conversación.
Encerrados en un aula, Charlie habla. Se expone. Provoca. Desarma uno a uno los discursos adultos sobre la autoridad, la educación, la obediencia y la normalidad. Y, de forma alarmante, algunos de sus compañeros empiezan a escucharlo. A entenderlo. Incluso a identificarse con él.
Stephen King construye una novela incómoda, escrita en primera persona, donde el verdadero peligro no es la violencia explícita, sino la lógica que la sostiene. Rabia no justifica a su protagonista, pero tampoco lo convierte en un monstruo fácil de señalar. Lo muestra como el producto de una suma de fracasos: familiares, escolares y sociales.
Por su temática, King decidió retirar el libro de circulación durante años. No porque sea débil, sino porque es demasiado directa. Rabia es una lectura áspera, sin concesiones, que plantea una pregunta incómoda y nunca la responde del todo: ¿en qué momento dejamos de escuchar hasta que ya es demasiado tarde?
