Sinopsis
Ojos de fuego es una de las novelas donde Stephen King combina de manera más directa ciencia, paranoia y horror gubernamental. No hay castillos ni criaturas sobrenaturales: el monstruo acá es el poder cuando decide jugar con personas comunes.
Andy McGee y su esposa participaron años atrás en un experimento secreto organizado por una agencia conocida como La Tienda. A cambio de dinero, aceptaron ingerir una droga experimental. Las secuelas parecían menores: Andy desarrolló una capacidad limitada de control mental. Pero el verdadero resultado del experimento fue su hija, Charlie.
Charlie McGee es una nena aparentemente normal, salvo por un detalle imposible de ignorar: puede provocar fuego con la mente. No metáforas, no sugestiones. Fuego real. Y cuanto más emociones intensas experimenta, más peligroso se vuelve su poder.
Cuando La Tienda reaparece para capturarla y estudiarla, padre e hija entran en una huida desesperada por un país que deja de ser refugio. Andy intenta enseñarle a Charlie a controlarse, no por disciplina, sino por supervivencia. Porque el mundo no está preparado para alguien como ella. Y, peor aún, quiere usarla.
Stephen King construye en Ojos de fuego una historia de persecución constante, donde la tensión nunca afloja y el conflicto principal no es si Charlie es peligrosa, sino si logrará seguir siendo humana. La novela habla del miedo a perder el control, del abuso de poder institucional y de la infancia forzada a crecer demasiado rápido.
No es una historia sobre una niña que quema cosas. Es una historia sobre lo que pasa cuando el miedo adulto decide que destruir es más fácil que entender.
