Sinopsis
Las cuatro estaciones es uno de los libros más reveladores de Stephen King. No por el terror, sino justamente por su ausencia. Acá no hay monstruos sobrenaturales ni amenazas cósmicas. Hay algo mucho más incómodo: personas comunes enfrentadas a momentos que les cambian la vida para siempre.
El libro reúne cuatro novelas cortas, cada una asociada simbólicamente a una estación del año, y cada una centrada en personajes que atraviesan un punto de quiebre. Un asesinato que nadie logra cerrar del todo. Una injusticia que se convierte en obsesión. Un verano marcado por la amistad y la muerte. Una adolescencia atravesada por la crueldad y el deseo de encajar.
En Primavera, un hombre condenado injustamente planea su salida de una prisión que aplasta cuerpos y esperanzas.
En Verano, un grupo de chicos camina hacia un cadáver y, sin saberlo, hacia el final de la infancia.
En Otoño, un adolescente brillante se desliza lentamente hacia la violencia mientras el mundo adulto mira para otro lado.
En Invierno, un médico reconstruye una amistad rota por el pasado y por los errores que nunca terminan de cerrarse.
Stephen King escribe con una sensibilidad contenida, sin golpes bajos ni artificios. Cada historia avanza despacio, apoyándose en los vínculos, la memoria y las decisiones pequeñas que definen destinos enteros. Las cuatro estaciones demuestra algo fundamental: King no necesita el terror para incomodar. Le alcanza con entender a las personas.
Es un libro sobre el paso del tiempo, la pérdida de la inocencia y las marcas invisibles que deja crecer.
