Sinopsis
La Torre Oscura no es solo el final de una saga: es el punto donde todo converge. Mundos, personajes, destinos y obsesiones se encuentran para cerrar —o intentar cerrar— el viaje más ambicioso de Stephen King.
Roland Deschain está cada vez más cerca de la Torre, pero el camino final es el más cruel. El ka-tet ya no es el que era. Las pérdidas pesan, el cansancio se acumula y cada decisión tiene consecuencias irreversibles. El avance ya no es una aventura: es una marcha inevitable hacia algo que nadie termina de comprender del todo.
Mientras el Rey Carmesí intenta imponer el caos definitivo y las realidades empiezan a deshilacharse, King rompe las reglas del relato tradicional. La historia se vuelve consciente de sí misma, el autor entra en escena y el lector es obligado a replantear qué espera realmente de un final.
La Torre Oscura VII no busca complacer. Busca ser honesta con el viaje. Habla del destino, de la repetición, del precio de la obsesión y del límite entre la voluntad y el ka. Roland no persigue la Torre por heroísmo, sino porque no sabe hacer otra cosa. Y eso, más que cualquier monstruo, es lo verdaderamente aterrador.
El cierre de la saga es intenso, incómodo y profundamente discutible. Pero también es coherente, valiente y fiel a la idea que la sostiene desde el principio: algunos viajes no terminan como queremos, sino como deben.
