Sinopsis
Las tierras baldías es el punto exacto donde La Torre Oscura deja de ser una búsqueda solitaria y se convierte en una epopeya. Roland Deschain ya no camina solo. El ka-tet está formado, pero no completo. Y el mundo, lejos de ordenarse, empieza a mostrar todas sus grietas.
Tras los acontecimientos de La invocación, Roland se enfrenta a una amenaza interna: dos memorias opuestas conviven en su mente, dos líneas temporales incompatibles que lo están empujando lentamente hacia la locura. Mientras tanto, Eddie y Susannah deben asumir un rol más activo, aprendiendo que seguir al pistolero implica decisiones que no siempre entienden, pero que tampoco pueden evitar.
El viaje los conduce a través de paisajes arrasados, ciudades muertas y restos de una civilización olvidada, donde la tecnología sobrevive como una caricatura peligrosa del pasado. Allí aparece uno de los elementos más memorables de la saga: una criatura nacida de la decadencia, el absurdo y el terror puro, que resume a la perfección el espíritu de este mundo que “se ha movido”.
En paralelo, la historia de Jake Chambers vuelve a ocupar el centro. Su existencia está suspendida entre dos realidades, atrapado en una paradoja que solo puede resolverse de una manera: reuniendo nuevamente al ka-tet, aunque el precio sea alterar el equilibrio del universo.
Stephen King escribe Las tierras baldías como una novela de aventura, pero también como una advertencia. El mal no siempre avanza; a veces simplemente queda abandonado, oxidándose, esperando que alguien vuelva a encenderlo. Y cuando eso ocurre, ya no distingue entre aliados y enemigos.
Este tercer volumen consolida el tono definitivo de la saga: oscuro, extraño, profundamente humano y cada vez más inevitable.
