Sinopsis
Fin de guardia no empieza como una novela de Stephen King. Empieza como un ajuste de cuentas pendiente. Brady Hartsfield, el asesino responsable de la masacre del Mercedes, está postrado, reducido a un cuerpo inútil y una mente que parece apagada. Para Bill Hodges, ese debería ser el final. Pero con King, nada termina tan fácil.
Cuando una serie de suicidios inexplicables comienza a repetirse entre personas vinculadas al caso Hartsfield, queda claro que el pasado no quedó enterrado. Algo sigue activo. Algo aprendió a moverse sin cuerpo, sin armas, sin dejar huellas claras.
En esta tercera entrega, Stephen King rompe definitivamente el molde del policial clásico que había planteado al inicio de la trilogía y se adentra en un terreno más oscuro y perturbador. El enemigo ya no necesita estar presente para matar. Basta con una idea implantada, una voz que insiste, una grieta emocional bien aprovechada.
Mientras Bill Hodges enfrenta su propio deterioro físico y emocional, el relato se vuelve una carrera contrarreloj donde la amenaza no responde a reglas conocidas. La tecnología, la mente humana y el horror sobrenatural se cruzan de forma incómoda, empujando a los personajes a un límite del que no todos van a volver.
Fin de guardia es una novela sobre el cierre, pero también sobre la imposibilidad de cerrar del todo. Sobre cómo algunos males no desaparecen, solo cambian de forma. Y sobre lo difícil que es aceptar que, incluso cuando creemos haber ganado, la guardia nunca termina realmente.
