El viento por la cerradura
2012

El viento por la cerradura

The Wind through the Keyhole

Publicado: 2012

Cuando el mundo se detiene por una tormenta, lo único que queda es contar historias. Roland lo sabe. Siempre lo supo. Las historias enseñan, advierten y, a veces, preparan para lo que viene después.

En El viento por la cerradura, Stephen King baja el volumen de la épica y afina el oído. No hay grandes batallas ni destinos cósmicos en primer plano. Hay pueblos pequeños, miedos viejos y chicos que aprenden demasiado pronto cómo funciona el mal.

Porque antes de enfrentar a la Torre, antes de entender el ka, todos tienen que atravesar su primer relato oscuro. Y algunos no salen iguales.

Sinopsis

El viento por la cerradura es un libro particular dentro de la obra de Stephen King, y más aún dentro del ciclo de La Torre Oscura. No es una novela independiente ni una entrega “principal”, sino una historia que se incrusta entre libros ya conocidos, como un relato contado al calor del fuego mientras afuera ruge la tormenta.

La trama nos devuelve a Roland Deschain y su ka-tet en pleno viaje, enfrentando una tormenta sobrenatural que los obliga a detenerse. Para pasar el tiempo —y quizá para algo más— Roland comienza a contar una historia. Y como suele ocurrir en el mundo de King, una historia contiene otra.

El relato principal se centra en un Roland joven, todavía aprendiz, enviado a resolver un problema aparentemente menor en un pequeño pueblo. Lo que encuentra allí es un mal antiguo, una amenaza que no necesita grandes ejércitos ni hechicería ruidosa para imponer su ley. Basta el miedo, la superstición y la violencia latente.

Dentro de ese relato, aparece todavía otra historia: un cuento casi infantil, oscuro y cruel, protagonizado por un niño llamado Tim Ross, que recuerda a las fábulas clásicas pero filtradas por la lógica implacable del Medio Mundo.

El viento por la cerradura no empuja la gran épica de la Torre hacia adelante. En cambio, se detiene. Observa. Profundiza. Es Stephen King volviendo a las raíces del relato oral, del cuento dentro del cuento, y usando ese formato para hablar del miedo, la pérdida y el aprendizaje temprano del mal.

Un libro que no se lee por la acción, sino por la atmósfera y por el placer de volver a caminar, una vez más, por los caminos polvorientos del mundo de Roland.