Sinopsis
El juego de Gerald es una de las novelas más claustrofóbicas y perturbadoras de Stephen King. No por lo que muestra, sino por lo que obliga a enfrentar. Casi toda la historia transcurre en un solo lugar, con un solo cuerpo inmovilizado y una mente que empieza a resquebrajarse.
Jessie Burlingame acepta, casi por inercia, un juego sexual propuesto por su marido Gerald durante una escapada a una casa aislada junto al lago. Es una fantasía incómoda, mal comunicada, cargada de silencios. Y entonces todo se rompe: Gerald muere de forma repentina y Jessie queda esposada a la cama, sin posibilidad de liberarse.
A partir de ahí, la novela se sumerge en una experiencia límite. El calor, la sed, el dolor físico y el aislamiento actúan como disparadores de algo mucho más profundo: los recuerdos enterrados, la culpa, el trauma y las voces internas que Jessie pasó toda su vida intentando ignorar.
Stephen King construye el terror sin monstruos evidentes, apoyándose en el deterioro psicológico y en la lucha desesperada de una mujer por no desaparecer dentro de su propia cabeza. El verdadero horror no está solo en la habitación cerrada, sino en la historia personal que sale a la superficie cuando ya no queda nada que distraiga.
El juego de Gerald es una novela dura, incómoda y valiente, que habla sobre supervivencia, abuso y la necesidad de recuperar la propia voz, incluso cuando parece demasiado tarde.
