Sinopsis
Dolores Claiborne es una de las novelas más singulares de Stephen King, tanto por su forma como por su voz. No hay capítulos, no hay cortes, no hay narrador omnisciente. Todo el libro es una confesión. Una mujer hablando. Y hablando. Y hablando, hasta que ya no queda nada por esconder.
Dolores Claiborne ha pasado su vida trabajando como empleada doméstica en una isla dura, aislada y cerrada sobre sí misma. Fue esposa, fue madre, fue testigo silenciosa de abusos que nadie quiso ver. Ahora, vieja y cansada, es acusada de un crimen que muchos creen perfectamente posible. Y decide contar su versión de la historia.
Mientras relata su vida —un matrimonio violento, una maternidad marcada por el miedo, una comunidad hipócrita— emerge un acontecimiento central: un eclipse solar total. Un día en el que la oscuridad cayó de golpe y todo pareció permitido. Ese momento funciona como punto de quiebre, como símbolo y como herida abierta.
Stephen King deja de lado lo sobrenatural explícito para construir un terror más incómodo: el de la violencia doméstica, el abuso infantil, la justicia que nunca llega y las decisiones extremas que nacen cuando no queda salida. Dolores Claiborne no pregunta si algo es moral o inmoral. Pregunta qué harías vos si el mal viviera en tu propia casa.
Es una novela dura, seca, profundamente humana, sostenida por una de las voces femeninas más potentes que King haya escrito.
