La nueva precuela de IT (IT Welcome to Derry) llega con una propuesta que genera expectativas encontradas entre los seguidores de Stephen King. Después del éxito de las películas de 2017 y 2019, muchos se preguntaban si valía la pena volver a Derry para explorar otro ciclo de terror del payaso danzante. La respuesta es contundente: esta serie nos muestra al Pennywise más aterrador que hayamos visto.
La historia nos transporta a 1962, cuando la primavera llega al pequeño pueblo de Maine que ya conocemos. Pero bajo el deshielo y el clima cálido, algo siniestro comienza a despertar. Los chicos empiezan a desaparecer sin rastro, la violencia se apodera de las calles, y el ejército realiza excavaciones misteriosas en los límites de la ciudad. La entidad cósmica disfrazada de payaso está de vuelta, y su hambre es voraz.
Un horror sin concesiones
Desde el primer episodio queda claro que Welcome to Derry juega en una liga más oscura y brutal que las adaptaciones cinematográficas. Acá está la diferencia clave: en las películas sabíamos que el Club de los Perdedores terminaría derrotando al monstruo. Esa certeza funcionaba como un escudo que atenuaba el impacto del horror. En esta serie, en cambio, la premisa se invierte completamente. Sabemos de antemano que Pennywise va a ganar este round. La única incógnita real es quién logrará sobrevivir.
El payaso no se anda con vueltas cuando acecha a los chicos del pueblo. Explota sus miedos con una crueldad descarnada. Si bien algunos momentos pierden fuerza por efectos visuales irregulares, la serie encuentra su verdadero poder cuando apuesta por los efectos prácticos y explora el territorio inquietante de lo casi-real-pero-no. Ahí es donde Welcome to Derry muestra los dientes.
Las pesadillas que construye son perturbadoras e imaginativas: Pennywise que te tienta con los restos de tu padre muerto conservados en frascos, que te obliga a revivir tu propio nacimiento mientras tu madre fallecida te da a luz nuevamente, o que transforma un inocente viaje familiar en algo grotesco e irreconocible. No son simplemente sustos baratos de monstruos saltando desde la oscuridad. Pennywise se alimenta de los peores temores de los chicos, de sus inseguridades más profundas y de sus traumas sin procesar. No está jugando ni haciendo bromas macabras. Es cruel, despiadado y genuinamente terrorífico.
Una estructura conocida con giros frescos
En términos narrativos, la serie sigue un camino que nos resulta familiar: un grupo de chicos descubre que están siendo perseguidos por una criatura disfrazada de payaso. Juntos deciden investigar, solo para darse cuenta de que se metieron en algo mucho más grande de lo que imaginaban. Es básicamente la misma historia que vimos en las películas y en la miniserie original. Pero lo que le da a Welcome to Derry su ventaja es la escala y la brutalidad del horror que despliega. Esto hace que la narrativa se sienta renovada y peligrosa.
La serie también expande el universo con varias subtramas que enriquecen la mitología y profundizan la historia de Derry. Vemos al ejército estadounidense intentando capturar y convertir a Pennywise en un arma. Conceptualmente, esta línea argumental tiene mucho potencial, aunque tropieza un poco en su ejecución, especialmente hacia los últimos dos episodios. Ver a Pennywise destrozar soldados como si fueran papel, y después enfrentarse en una batalla mental con Dick Halloran (sí, el de El Resplandor, interpretado por Chris Chalk) es fascinante. Pero la idea se desmorona bajo el peso de su propia ambición en el tramo final, cuando la lógica interna se vuelve un poco endeble. Y como suele pasar con muchas historias de King, el cierre resulta quizás demasiado prolijo.
IT Welcome to Derry: El veredicto
A pesar de algunos traspiés narrativos y efectos visuales desparejos, IT Welcome to Derry triunfa donde realmente importa. Le saca las cadenas a Pennywise y desata una masacre sin precedentes. Este no es un embaucador juguetón ni un monstruo contenido. Es una entidad cósmica malvada y despiadada que Bill Skarsgård encarna con una precisión escalofriante. Cuando la serie funciona a pleno, Pennywise domina cada segundo que aparece en pantalla, convirtiendo a Derry en su territorio de caza personal.
