Sinopsis
La niebla parte de una situación mínima y cotidiana: una tormenta feroz, un pueblo chico y un grupo de personas refugiadas en un supermercado. Nada más común. Nada más inocente. Hasta que la niebla aparece.
No es una neblina cualquiera. Es espesa, antinatural, silenciosa. Y trae cosas dentro. Criaturas imposibles que convierten el afuera en un territorio prohibido y obligan a los sobrevivientes a permanecer encerrados, observándose entre ellos, esperando, imaginando lo peor.
A medida que pasan las horas, el verdadero conflicto deja de ser lo que se esconde en la niebla y pasa a estar dentro del local. El miedo, la paranoia y la necesidad de creer en algo —lo que sea— empiezan a erosionar la razón. La amenaza ya no es solo externa: es social, psicológica, humana.
Stephen King construye en La niebla una de sus alegorías más claras sobre el colapso de la civilización. No hay tiempo para explicaciones científicas ni certezas tranquilizadoras. Solo decisiones urgentes, liderazgos improvisados y la pregunta incómoda de siempre: ¿qué tan rápido estamos dispuestos a abandonar la lógica cuando el miedo toma el control?
Breve, intensa y asfixiante, La niebla demuestra que el horror más eficaz no necesita grandes escenarios. A veces alcanza con cerrar una puerta… y mirar a las personas que quedaron del mismo lado que vos.
