Sinopsis
La caja de botones de Gwendy es una historia breve, pero conceptualmente enorme. Stephen King y Richard Chizmar construyen un relato que parece simple en la superficie y profundamente perturbador en el fondo: ¿qué pasa cuando una persona común recibe un poder imposible de administrar?
Gwendy Peterson es una chica de doce años que vive en Castle Rock. Un día cualquiera, mientras sube una colina para hacer ejercicio, conoce a un hombre extraño que se presenta como Richard Farris. Él le entrega una caja misteriosa con varios botones de colores y reglas vagas, incompletas. Algunos botones traen recompensas. Otros provocan consecuencias. Uno, el más temido, no debería presionarse jamás.
La caja no obliga. No amenaza. No explica. Solo espera.
A partir de ese momento, Gwendy queda atrapada en una tensión constante entre curiosidad, culpa y responsabilidad. Cada decisión, incluso la más pequeña, tiene impacto. No solo en su vida, sino en el mundo. Y esa es la verdadera carga: entender que hacer el bien no siempre es tan claro como parece.
Lejos del terror explícito, La caja de botones de Gwendy funciona como una fábula oscura sobre el poder, la tentación y la madurez forzada. King vuelve a uno de sus territorios favoritos —la infancia enfrentada a dilemas imposibles— y demuestra que no hacen falta monstruos ni sangre para generar inquietud. A veces, alcanza con un botón al alcance de la mano.
