Sinopsis
Mago y cristal es, en muchos sentidos, el corazón emocional de La Torre Oscura. No es la novela más épica de la saga, ni la más violenta, pero sí la que explica por qué Roland Deschain es como es. Y eso lo cambia todo.
Mientras el ka-tet avanza por un mundo cada vez más extraño, Roland decide contar una historia que llevaba demasiado tiempo enterrada. No es una anécdota ni una pausa en el viaje: es una confesión. El relato nos lleva al pasado, a un Roland joven, impulsivo, todavía intacto, enviado a un pequeño pueblo llamado Mejis para una misión que parece menor, pero que terminará marcándolo para siempre.
Allí aparece Susan Delgado. Y con ella, el amor. No como refugio, sino como amenaza. Porque en el mundo de Roland, amar significa exponerse, perder el equilibrio, desviarse del camino. Y la Torre siempre cobra esos desvíos.
Stephen King construye en esta novela una tragedia clásica disfrazada de western fantástico. Hay intriga política, violencia contenida, magia oscura y decisiones que no tienen salida limpia. Pero, sobre todo, hay tiempo: tiempo para conocer a los personajes, para entender las lealtades, para ver cómo se rompe algo que nunca va a volver a armarse del todo.
Mago y cristal no empuja la trama principal hacia adelante con urgencia. La profundiza. Le da peso. Le da dolor. Y cuando el relato del pasado termina, el lector entiende que el viaje hacia la Torre no es solo una misión: es una condena que empezó mucho antes del primer libro.
