Sinopsis
Posesión es una de las novelas más extrañas, violentas y desquiciadas que Stephen King escribió bajo el nombre de Richard Bachman. No busca sutileza ni construcción lenta: empieza como una pesadilla a pleno día y no levanta el pie del acelerador.
Todo ocurre en una calle residencial cualquiera. Casas prolijas. Vecinos normales. Un día común. Hasta que los reguladores llegan.
De pronto, la realidad se rompe: personajes de una serie de televisión inexistente cobran vida, los objetos se transforman, la violencia se vuelve absurda y extrema. El centro de todo es Seth Garin, un niño autista cuyo mundo interior ha sido tomado por una entidad conocida como Tak, una fuerza caótica que no distingue entre juego, ficción y destrucción.
A diferencia de Desesperación —su novela hermana—, Posesión no explica demasiado ni busca consuelo. Es una historia de invasión, de pérdida total de control, donde el mal no razona ni negocia. Avanza como un dibujo animado sangriento, exagerado y cruel, donde las reglas cambian a cada página.
Stephen King, escondido detrás de Bachman, escribe sin filtros: cuerpos mutilados, decisiones absurdas, muerte repentina y un clima de irrealidad constante. Posesión no quiere que te identifiques con los personajes. Quiere que sobrevivas a la lectura.
Un libro incómodo, excesivo y deliberadamente caótico, que muestra al King más salvaje y menos conciliador.
