Sinopsis
Insomnia es una de las novelas más extrañas, ambiciosas y divisivas de Stephen King. No por lo que cuenta, sino por desde dónde lo cuenta. Acá, el terror no nace del sobresalto ni del monstruo visible, sino de algo mucho más silencioso: el paso del tiempo y la cercanía de la muerte.
Ralph Roberts es un hombre mayor que, tras la muerte de su esposa, deja de dormir. Al principio parece un problema común, una consecuencia del duelo. Pero la falta de sueño empieza a abrir una grieta en la realidad. Ralph comienza a ver cosas que no debería ver: auras alrededor de las personas, figuras pequeñas y calvas que parecen medir la vida humana como si fuera un trámite administrativo.
Lo que sigue es una historia que mezcla lo cotidiano con lo cósmico. Derry vuelve a ser escenario de tensiones sociales, violencia latente y fanatismo, mientras Ralph y su amiga Lois descubren que existen fuerzas que operan más allá del bien y del mal humanos. Fuerzas que hablan de destino, de propósito y de sacrificios inevitables.
A diferencia de otras novelas de King, Insomnia no avanza con urgencia. Se mueve con la lentitud de la vejez, con reflexiones constantes sobre el cuerpo que falla, la mente que resiste y la dignidad de elegir cuándo y cómo actuar. Es, al mismo tiempo, una historia íntima y una pieza clave dentro del entramado de La Torre Oscura, donde conceptos como el Ka, los niveles de realidad y los guardianes del equilibrio toman forma concreta.
Insomnia no busca ser cómoda ni complaciente. Es una novela que exige paciencia, atención y entrega. Y a cambio ofrece algo poco habitual: una reflexión profunda sobre la vida, la muerte y el lugar que ocupamos cuando ya no somos jóvenes, pero todavía somos necesarios.
