La Torre Oscura III: Las tierras baldías
1991

La Torre Oscura III: Las tierras baldías

The Dark Tower III: The Waste Lands

Publicado: 1991

El mundo había seguido adelante, pero no había mejorado. Solo había dejado cosas atrás. Máquinas sin propósito. Ciudades sin gente. Peligros sin nombre.

En Las tierras baldías, el viaje deja de ser una promesa y se vuelve una prueba constante. Roland sigue avanzando porque no sabe hacer otra cosa. Eddie y Susannah lo siguen porque ya es tarde para volver atrás. Y Jake… Jake existe en un lugar donde la realidad todavía no decidió qué hacer con él.

Porque cuando el ka está en movimiento, no hay refugio posible. Solo queda caminar. Y aceptar que algunas tierras no están muertas: están esperando.

Sinopsis

Las tierras baldías es el punto exacto donde La Torre Oscura deja de ser una búsqueda solitaria y se convierte en una epopeya. Roland Deschain ya no camina solo. El ka-tet está formado, pero no completo. Y el mundo, lejos de ordenarse, empieza a mostrar todas sus grietas.

Tras los acontecimientos de La invocación, Roland se enfrenta a una amenaza interna: dos memorias opuestas conviven en su mente, dos líneas temporales incompatibles que lo están empujando lentamente hacia la locura. Mientras tanto, Eddie y Susannah deben asumir un rol más activo, aprendiendo que seguir al pistolero implica decisiones que no siempre entienden, pero que tampoco pueden evitar.

El viaje los conduce a través de paisajes arrasados, ciudades muertas y restos de una civilización olvidada, donde la tecnología sobrevive como una caricatura peligrosa del pasado. Allí aparece uno de los elementos más memorables de la saga: una criatura nacida de la decadencia, el absurdo y el terror puro, que resume a la perfección el espíritu de este mundo que “se ha movido”.

En paralelo, la historia de Jake Chambers vuelve a ocupar el centro. Su existencia está suspendida entre dos realidades, atrapado en una paradoja que solo puede resolverse de una manera: reuniendo nuevamente al ka-tet, aunque el precio sea alterar el equilibrio del universo.

Stephen King escribe Las tierras baldías como una novela de aventura, pero también como una advertencia. El mal no siempre avanza; a veces simplemente queda abandonado, oxidándose, esperando que alguien vuelva a encenderlo. Y cuando eso ocurre, ya no distingue entre aliados y enemigos.

Este tercer volumen consolida el tono definitivo de la saga: oscuro, extraño, profundamente humano y cada vez más inevitable.