Sinopsis
La danza de la muerte es la novela donde Stephen King se permitió jugar a ser Dios… y a preguntarse qué queda cuando Dios se va. Todo comienza con un error mínimo y una consecuencia absoluta: una gripe artificial escapa de un laboratorio militar y en cuestión de días borra del mapa a casi toda la humanidad.
No hay héroes todavía. Solo rutas vacías, ciudades en silencio, cadáveres apilados y sobrevivientes que no entienden por qué siguen vivos. King se toma su tiempo para mostrar ese mundo que se apaga: familias que mueren juntas, personas que llegan tarde a darse cuenta, decisiones pequeñas que se vuelven definitivas.
Cuando el polvo empieza a asentarse, algo más aparece. Sueños compartidos. Visiones. Dos fuerzas opuestas que llaman a los sobrevivientes como imanes invisibles. De un lado, la anciana Madre Abagail, símbolo de fe, comunidad y reconstrucción. Del otro, Randall Flagg, el Hombre Oscuro, carismático, cruel y peligrosamente lógico.
La novela deja entonces de ser solo una historia postapocalíptica y se transforma en una épica moral. No se trata de reconstruir el mundo tal como era, sino de decidir qué tipo de mundo merece volver a existir. Cada personaje carga con su pasado, sus errores y su miedo a elegir mal cuando ya no hay excusas ni sistemas que amortigüen las decisiones.
La danza de la muerte es excesiva, ambiciosa, imperfecta y monumental. Habla del bien y del mal sin ironía, sin cinismo, apostando todo a la idea de que incluso después del fin, la humanidad sigue siendo capaz de repetir sus peores errores… o de intentar algo mejor, aunque el precio sea altísimo.
No es solo una de las grandes novelas de Stephen King. Es una de las grandes novelas del siglo XX sobre el colapso y la fe en ruinas.
